Los japoneses le dan una importancia especial a las relaciones sociales, tanto entre particulares como entre empresas, hasta el punto de que, para las empresas, mantener una buena relación con clientes y proveedores se considera un componente fundamental de los negocios. Probablemente por esa razón, el lenguaje japonés es muy rico en recursos orientados a mantener y mejorar las relaciones: elaborados saludos y formas de trato, palabras de agradecimiento y de petición de perdón, expresiones destinadas a ensalzar al otro y humillarse uno mismo… Aún así, en muchas ocasiones se prefiere recurrir a algo más tangible y ahí entran en juego los regalos, en japonés, “okurimono”
Cuando alguien va a visitar una empresa por motivos de trabajo, suele llevar algún tipo de regalo, especialmente si la visita es a un cliente, ya que para lo que más se utilizan los regalos es para mostrar agradecimiento. Hay que tener en cuenta que de ninguna manera se trata de un regalo entre particulares, sino entre empresas, por lo que suele consistir en algo de comer, que se pueda consumir directamente, que se pueda repartir fácilmente en la oficina y que esté envuelto individualmente. Algún tipo de pastas para acompañar el té o el café, de los que hay libre servicio en todas las oficinas, es lo más habitual. La etiqueta indica que el regalo se entregue al final de la reunión, poco antes de la despedida, y que se reciba sin abrirlo. Por supuesto, se entrega y se recibe con las dos manos y acompañado de las expresiones adecuadas: “Es un detalle sin ninguna importancia…”; “No tendría que haberse molestado…”
Además de las visitas, hay diversas ocasiones en las que es habitual hacer regalos, tanto a nivel de empresa como a nivel individual. Los principales son los regalos de muestra de agradecimiento a las personas de las que se ha recibido algún tipo de favor que hace casi todo el mundo en julio-agosto (“ochugen”) y en diciembre (“oseibo”), pero también se traen multitud de souvenirs al volver de un viaje (“omiage”), se entregan bolsas con regalos a todos los invitados a bodas (“hikidemono”) y se envían posteriormente a los asistentes a funerales (“kodengaeshi”) quienes, en ambos casos, han entregado, por su parte, un sobre con dinero al llegar al lugar de la celebración. También se hacen pequeños regalos a los vecinos cercanos tras una mudanza e incluso se han introducido ocasiones occidentales de hacer regalos, como la navidad o los cumpleaños, ocasiones para las que se aplica la palabra inglesa japonesizada “purezento”.
Como era de esperar, la “cultura del regalo” ha dado lugar a un enorme “negocio del regalo”. Hay multitud de empresas que se dedican específicamente a producir y comercializar regalos y multitud de productos que están pensados para ser regalados. Especialmente en las épocas de “ochugen” y de “oseibo”, los supermercados y grandes almacenes tienen amplias zonas ocupadas por un muestrario de cajas de regalo con multitud de combinaciones de comida y bebida, ordenadas por rango de precios, dispuestas para que el cliente elija, y para ser enviadas a los recipientes directamente desde el almacén.
Los regalos también dan lugar a creativas formas de marketing. Un ejemplo de esto es la celebración del día de San Valentín. Hacia 1970 los importadores de chocolate lograron introducir en la sociedad la “tradición” de que por San Valentín las chicas les regalan chocolate a los chicos, con tanto éxito que durante muchos años todas las mujeres, especialmente las jóvenes, se sentían obligadas socialmente a regalar chocolate a todos los hombres con los que se encontraban ese día. Las chicas iban a trabajar a las oficinas con una bolsa llena de pequeñas chocolatinas o bombones para repartir a todos lo varones de la empresa, con el resultado de que más del 70% del chocolate de todo el año se vendía en la primera quincena de febrero. Hoy dia ya se ha pasado el pico de esa costumbre y ha desaparecido esa costumbre de regalar chocolate por obligación pero sigue vigente entre parejas y amigos y en las tiendas de alimentación siguen siendo habituales los “corners” de San Valentín con cajas de bombones en forma de corazón.
Evidentemente, el “negocio del regalo” ofrece muy buenas oportunidades de negocio también para las empresas extranjeras, especialmente para los productores de alimentación y bebidas, sector del que proceden la inmensa mayoría de los regalos. En colaboración con los importadores adecuados y con pequeñas adaptaciones del formato o de la presentación es posible acceder a interesantes nichos de mercado o incluso ¿por que no? crear nuevos nichos.
«Okurimono» La cultura del regalo en Japón: La influencia de las relaciones sociales en los negocios.
You want to succeed, surround yourself with the right kind of people who will support
